Ciudad de México.- En un pronunciamiento polémico, el expresidente ruso Dmitri Medvedev declaró el sábado pasado que Moscú tiene la intención de capturar más territorios en Ucrania, un año después de la controvertida anexión de cuatro regiones ucranianas. A través de su cuenta en la red social Telegram, Medvedev expresó que la «operación militar especial» continuará hasta la «destrucción completa del régimen nazi de Kiev y la liberación de territorios originariamente rusos».

Medvedev, actual número dos del Consejo de Seguridad de Rusia, afirmó con determinación: «La victoria será nuestra. Y nuevas regiones se unirán a Rusia». Sus declaraciones han avivado las preocupaciones internacionales y han sido recibidas con condena por parte de la comunidad internacional.

En un mensaje grabado difundido por el Kremlin, el presidente ruso Vladimir Putin prometió una «regeneración y desarrollo socioeconómico» de las cuatro regiones ya anexadas en Ucrania. Putin justificó la acción como una defensa de los conciudadanos en el Donbás y Nueva Rusia, proyectos de integración del este y el sur de Ucrania respaldados por Moscú.

Las anexiones de las regiones de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyia, llevadas a cabo mediante referendos considerados como una farsa por Kiev y sus aliados occidentales, fueron rubricadas por Putin a fines de septiembre de 2022. Estas acciones fueron fuertemente condenadas por Ucrania y Occidente, que las consideran ilegales.

El 30 de septiembre fue designado por Putin como «el día de la reunificación», pero la realidad en el terreno es compleja, ya que Rusia controla solo parcialmente las cuatro regiones anexadas. Ucrania ha lanzado una contraofensiva para intentar recuperar el control de estos territorios, aumentando la tensión en la región y generando preocupación a nivel internacional. La situación actual plantea incertidumbre sobre el futuro de las relaciones entre Rusia y Ucrania, así como el impacto en la estabilidad regional.