Rechazar la existencia de la unidad de búsqueda de desaparecidos en la Fiscalía del Estado, es una pésima decisión mayoritaria del poder judicial que se contrapone al trabajo que hace el gobernador Miguel Riquelme en apoyo y en solidaridad humanista de los familiares de desaparecidos.
Es la primera vez que estoy de acuerdo con el magistrado Luis Efrén Ríos. La primera, porque siempre critiqué y denuncié los malos manejos de dinero que provocó que lo corrieran como director de la Facultad de Jurisprudencia de la UAC.
También critique cómo, en lo político, traicionó a Raúl Sifuentes, entonces jefe del grupo de laguneros donde estaba el hoy gobernador de Coahuila.
Abortó ese proyecto a cambio de una beca en España que le regaló Humberto Moreira.
Luego con Rubén Moreira siguió encumbrado en la nómina , bajo el auspicio del tema de los derechos humanos.
Siempre proclive al dinero público, el hoy magistrado mangonea la comisión estatal de los derechos humanos donde puso a Hugo Morales quien se distingue por sus errores de interpretación y su nulo trabajo de campo.
Sin embargo, hoy tiene la razón al apoyar la unidad de búsqueda de desaparecidos en la Fiscalía del Estado.
Y la tiene, porque la fiscalía, se supone, tiene el pulso del recorrido de personas que han desaparecido en actos relacionados con la delincuencia organizada.
Por eso y por razones de humanidad que promueve y que ha distinguido al gobernador Riquelme a nivel nacional, la iniciativa de Luis Efrén, debió haber sido aprobada, sin baranda.
Pero los adversarios de Luis Efrén —que son muchos por su estilo impositivo y pesado en su trato—, hoy actuaron muy mal, pésimo.
El exprocurador Homero Ramos Gloria y el extitular de la unidad de búsqueda de desaparecidos, el magistrado Yañez, hicieron a un lado su responsabilidad con Coahuila y le cerraron la puerta a Luis Efrén, una puerta que debe estar abierta como la ha tenido el gobernador Riquelme, para dialogar y apoyar a los familiares de las personas desaparecidas.
Error garrafal y falta de sentido humano, porque ningún magistrado ha sentido la angustia permanente de no conocer dónde están sus familiares.
Si están muertos, al menos saber donde están sus cuerpos. Ese sentido humano sí lo tiene Luis Efrén, los demás, sí lo deben tener, pero les ganó la ira que nunca debe sobreponerse a la impartición de la justicia, cuyo titular Miguel Mery Ayup, pasará a la historia por esta decisión tan lamentable y que es contraria al deseo y a la voluntad del gobernador Riquelme.






