El turismo cultural sigue sin alcanzar los niveles previos a la pandemia de covid-19, sobre todo en las zonas arqueológicas e históricas del país, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Por ejemplo, en Teotihuacan, las visitas en 2024 fueron casi un 50 por ciento menores a las de 2019, mientras que en Chichén Itzá y el Templo Mayor también se registraron cifras inferiores a las de hace cinco años.  

A nivel nacional, la afluencia a sitios arqueológicos cayó de 27.4 millones de visitantes en 2019 a 19.6 millones en 2024, lo que representó una disminución de más de 7.8 millones de personas.

Según especialistas, faltan políticas públicas para promover el turismo cultural, además de mantenimiento y orden en algunas zonas históricas, donde también se han improvisado mercados de artesanías chinas.

Asimismo, criticaron que el programa de Pueblos Mágicos perdió apoyo gubernamental, lo que impactó negativamente en la infraestructura y promoción de estos lugares, mientras que gran parte de la inversión turística se focalizó en proyectos como el Tren Maya.

El resultado, de acuerdo con los especialistas, es que algunas zonas turísticas se encuentran sobresaturadas y otras en declive.