Al ver las encuestas sobre aprobación del presidente López Obrador no puedo dejar de hacer la expresión lagunera: “achis, achis”.
¿Cómo que tiene un 62 por ciento de aprobación en Coahuila?, con todo y los recortes de dinero federal a nuestro estado, el aumento a la inseguridad, la falta de inversiones al IMSS y al ISSSTE, y más… y más errores del Gobierno federal.
Incluso el manejo ineficiente a la pandemia del covid que le ha costado la vida casi a medio millón de mexicanos, y ahora resulta que las encuestas lo ponen arriba del 60 por ciento de aprobación.
La respuesta es sencilla: le apuesta al factor mediático de la intensión y el pasado, ni en los resultados. En los resultados estaría reprobado, pero en la “intensión” claro que está muy bien aprobado.
¿Quién no quiere que se combata la corrupción, la inseguridad, la pandemia y demás prioridades?
Por eso en cada mañanera reitera sus buenas intenciones y hace el comparativo de los tiempos del PRI y del PAN en la presidencia de la República.
Ya a la mitad del camino –en poco tiempo–, no podrá usar la intensión, porque entonces los mexicanos exigiremos resultados, y ahí es donde las encuestas podrían arrojar porcentajes más reales.
Por el momento, evadir los resultados trae buenos porcentajes, pero irreales. Y es que siempre será mejor prometer que cumplir, comparar el pasado y reiterar las expectativas de la intensión que siempre trae aparejada “la esperanza”.
Eso es finalmente el gobierno de la 4T… “esperanza”.






