Más que debate, pareció programa de concurso donde gana el que responde más rápido. Más que debate, el INE los carrereó tanto que cada tema quedó inconcluso, muy por encima. ¿Qué necesidad de ir contra reloj? Ninguna.
¿Quién ganó? Cada quien tendrá su apreciación, pero son tantos los pasivos del presidente López Obrador, que Claudia Sheinbaum batalló mucho para responder los temas de deficiencias en materia de salud, corrupción en la asignación de obras y accidentes mortales por falta de mantenimiento, entre otros.
Y de Coahuila surgió el nombre del gobernador Manolo Jiménez Salinas. Sí, Jorge Álvarez Máynez, el emecista, recordó la traición del líder panista, Marko Cortés, al romper la alianza en la elección de alcaldes. “Qué bueno que Manolo lo puso en su lugar”, expresó.
Xóchitl Gálvez se vio cada vez mejor y supo canalizar los pasivos del Gobierno federal. Todo iba a su favor, hasta que en el mensaje final volvió a recurrir a la lectura de sus apuntes y a poner al revés el águila devorando a la serpiente en el escudo de nuestra bandera.
Lo que es evidente es que son dos proyectos de nación muy encontrados, antagónicos.
Hoy queda claro que la pelota está en casi un 35 por ciento de electores indecisos que podrán definirse al terminar los tres debates.
Los ya definidos poco se moverán, a no ser que surgieran los grandes imprevistos que siempre están ahí en la política cambiante que, al menos en este primer debate, trajo pasivos para Morena.






