Otro de los compromisos incumplidos del presidente López Obrador es el respaldo a los pueblos mágicos.

En campaña, se comprometió a destinar los recursos para fortalecerlos y darles más herramientas para potencializar sus atractivos naturales y mejorar sus servicios. Y nada.

Los pueblos mágicos se han rascado con sus propias uñas y del respaldo económico federal, todo quedó en promesas incumplidas.

Ha sido el gobierno estatal el que apoya a los pueblos mágicos de nuestro estado: Arteaga, Parras, Múzquiz, Guerrero, General Cepeda, Candela, Cuatro Ciénegas y Viesca.

Es tan importante incentivar la llegada de turistas locales, nacionales y extranjeros que recientemente el gobernador Manolo Jiménez designó a Sofía Teresa Delgadillo Díaz como directora de la oficina de promoción económica y turística Pro-Coahuila.

Una oficina cuya meta es promover los activos de cada región del estado ante los inversionistas y, al mismo tiempo, los innumerables atractivos turísticos.

Y es que, en cada gira de promoción económica, dentro y fuera del país, los inversionistas se maravillan con nuestros pueblos mágicos y en general con los activos de los 38 municipios.
En las reuniones de trabajo sobran las preguntas sobre la historia y las bondades naturales en las que destacan nuestros pueblos mágicos.

Por eso hay que utilizar una nueva estrategia.

Hoy esa es una visión más integral y de fondo, porque ambas actividades, la económica y la turística, están íntimamente ligadas.
Las dos generan una derrama económica importante en empleos y en servicios.

Sin duda, habrá muy buenos resultados, porque no solo están sustentados en la naturaleza de cada región y la amabilidad de los prestadores de servicios, sino también en el principal activo que tiene Coahuila, a diferencia de otros estados: la seguridad.
Por eso, tanto la promoción económica como la turística, nunca habían sido unidas en los objetivos y apoyadas con una visión integral.

Los resultados serán cada vez mejores por las actividades turísticas que se han convertido en atractivos permanentes de nuestro estado.