Ningún acto de corrupción contra México es superior al huachicol fiscal: unos 170 mil millones de pesos que se robaron bajo la complicidad de Andrés Manuel López Obrador, quien se puso la soga al cuello al afirmar que no hay fraude que un presidente desconozca.
En Segalmex fueron 15 mil millones de pesos y los involucrados siguen libres.
La estafa maestra en el sexenio de Peña Nieto llegó a los siete mil millones de pesos y los responsables, algunos, siguen en la cárcel y otros ya no.
Pero lo que ocurrió en el huachicol fiscal no tiene precedente, por el monto tan grande y porque estuvieron involucrados miembros de la Marina nacional, la institución con mayor prestigio y lo sigue siendo, aunque manchada por quienes se ligaron al crimen organizado desde muy arriba.
El escándalo mancha aún más la figura de Andrés Manuel López Obrador, desmoronada con tanta corrupción y con tanta impunidad.
Caiga quien caiga, afirmó la presidenta Claudia Sheinbaum, al conocer los alcances del huachicol fiscal y actuar, antes de que la afecte el olor a corrupción.
Aún faltan muchos responsables que detener, porque hay políticos morenistas involucrados en el ingreso y la distribución de gasolina y diésel que ingresó como aceite para evadir los impuestos.
Sin duda, el Gobierno de Donald Trump tiene toda y más información de la que hasta hoy sabemos.
Pero el quebranto a las arcas nacionales es descomunal.
Hasta ahora, unos 170 mil millones de pesos que no ingresaron a la Secretaría de Hacienda para construir hospitales, escuelas, mantenimiento a las carreteras y más y más obras que requiere nuestro país y que quedaron en manos de delincuentes, funcionarios y no, pero, al fin, delincuentes.







