Los asesores o te ayudan o te mandan al carajo, ayudan los que potencializan tus ventajas y esconden tus desventajas, los que conocen el contexto social de tus mensajes y se preocupan por aprovecharlos, para que el interesado, realmente, conecte con quien le interesa conectar.
El Mirón ya se dio color de los errores de los dos asesores importados de chilangolandia que mandó Morena para, supuestamente, generar activos al candidato Guadiana.
Primer error: pensar que Coahuila es provincia y que se viven los intereses políticos de la Ciudad de México.
De ahí que le endilgaron a Guadiana el calificativo de “peñanietito”, en alusión al expresidente del cual en Coahuila solo se recuerda el escándalo de la casa blanca. No es referente como pasivo y no le va a la forma guapachosa y sincera del viejo del sombrerón.
En el primer debate, hacer que pidiera permiso para ir al baño, no le generó nada bueno en un ejercicio de seriedad y de propuestas.
Menos aún, que los asesores de imagen chilangos le recomendaran que se retractara de ir al baño, porque le robarían el sombrero. Otro error de cálculo, fuera de lugar.
Esos asesores le han quitado naturalidad a Guadiana y sería mejor que los regrese de donde vinieron, de lo contrario veremos más errores y el declive de la campaña morenista.
Usted ve a los cuatro candidatos a gobernador, ve sus ventajas y desventajas y los ve en las encuestas.
Cada uno de ellos refleja, sí, sus capacidades y sus negativos, pero detrás de ellos están sus asesores, que caminan de la mano con los buenos y con los malos resultados.







