Lo de las últimas horas pasará a la historia como el día en que se capturó a uno de los objetivos prioritarios en temas de seguridad: se detuvo por segunda ocasión a Ovidio Guzmán.
A diferencia del pasado 17 de octubre del 2019 en esta ocasión no llegó la orden de liberarlo y a pesar de que Culiacán se convirtió en zona de guerra el capo fue trasladado a la Ciudad de México.
Mire usted, hay quienes aseguran que esto está relacionado con la visita del presidente estadounidense Joe Biden a México, algo así como una especie de ofrenda para dar una buena imagen en materia de seguridad. ¡Pero ojo! No es una estrategia que hayan inventado en este sexenio al contrario es algo que en diferentes Administraciones utilizan después un en cierto periodo de tiempo y así dar fe de que se trabaja de la mano con Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico.
Yo me voy más en corto, la detención de «El Ratón» coincide también con el arranque del periodo electoral en el Estado de México y Coahuila y si algo se le ha criticado fuertemente a la 4T es precisamente el momento tan crítico en temas de seguridad que está viviendo el país con ejecuciones en Veracruz; con lo que sucedió en un penal allá en Chihuahua; la inseguridad en Zacatecas y así podemos seguir con la lista. Se tenía que dar un golpe de autoridad y vaya que se dio.
Ahora a esperar como manejarán y aplacarán todos las reacciones colaterales que implica la detención del heredero del «Chapo» Guzman, solo tienen 2 días antes de que comiencen a llegar los invitados a la Cumbre de Líderes de América del Norte.






