El asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, refleja la corrupción y la podredumbre de un Gobierno falto de voluntad para combatir la inseguridad y, a la vez, incapaz de darle seguridad a los ciudadanos.

Michoacán, gobernado por el morenista Alfredo Ramírez Bedolla, está en manos del crimen organizado en complicidad con sus autoridades del estado y de los municipios.

Por más que la presidenta Claudia Sheinbaum haga su esfuerzo, el crimen organizado gana terreno, como resultado del sexenio de Andrés Manuel López Obrador.

Sí, en ese sexenio de los abrazos y no balazos, los gobiernos morenistas se entregaron, a cambio de ganancias millonarias, a cuidar los intereses de los cárteles y ahora mandan en Michoacán, donde el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, demuestra quién o quiénes mandan.

“Fuera, fuera, asesino”, le gritaron al morenista Alfredo Ramírez Bedolla quien, cínico, se atrevió a asistir al funeral de Manzo, el alcalde que llegó a suplicarle a sus mandos policiacos que detuvieran a los delincuentes.

Hoy está muerto, igual que el líder de los limoneros, Bernardo Bravo, asesinado en Apatzingán y a quien también le habían matado a su padre.

Todo por denunciar a los delincuentes que los mantenían a cuotas, amenazados y bajo la complicidad de no hacer nada por parte de las corporaciones policiacas estatales y municipales.

El Gobierno de la presidenta Sheinbaum está rebasado por los delincuentes que protegen gobernadores como el de Michoacán, Sinaloa, Tamaulipas, Zacatecas, entre otros estados morenistas.

Por algo y con toda la información, el presidente Donald Trump afirmó que México está gobernado por la delincuencia, con autoridades que los protegen.

En Coahuila existe todo lo contrario a los estados inseguros de Morena. Aquí el gobernador Manolo Jiménez muestra la voluntad de trabajar en favor de la seguridad de los coahuilenses, lo que no hacen otros gobernadores y otras gobernadoras.

Aquí, el gobernador Manolo Jiménez implementa una estrategia de seguridad, coordinada con el Ejército, con la Marina, Guardia Nacional y policías estatales y municipales.

Aquí se hace la enorme diferencia con un Coahuila que es la segunda entidad más segura de México y el estado más seguro del norte de nuestro país.

Aquí hay diferencia entre la voluntad y el compromiso social y la falta de voluntad y la pasividad y complicidad irresponsable.