Ricardo Monreal trae más de lo que muchos se imaginan; cuenta con líderes populares de Morena, del PRI y hasta del PAN; tiene de su lado a los empresarios de diversos sectores, además de líderes sindicales de derecha y de izquierda; posee el reconocimiento amplio de los medios de comunicación con amplia cobertura y el aval del gobierno estadounidense de Joe Biden, que observa como nuestro país copia políticas públicas de Venezuela.
El senador sabe y entiende que no es el candidato del presidente López Obrador, por eso se coloca en la zona de la alternativa forzada en caso de que el panorama de Morena se complique. Ya lanzó el «diciembre me gustó pa’ que te vayas», en señal de advertencia, pero luego anunció que se suma a la mega marcha en apoyo al presidente López Obrador.
Estira y afloja la cuerda y hasta se siente cómodo en el posible escenario de encabezar la alianza PRI-PAN-PRD y Movimiento Ciudadano. Pero luego se retrae, en razón de su connotado olfato político, para anunciar el llamado plan de la reconciliación nacional. Con ese plan se coloca en la opción dentro y fuera de Morena, con la habilidad de un hombre iniciado desde abajo y que tiene como constante en su exitosa trayectoria política, luchar contra corriente, como ahora y como siempre.
En Monreal cabe la constante de que más se aprende en la lucha y en las derrotas, que en los éxitos que no cuestan.







