Han pasado 211 años de aquella noche en la que las palabras que retumbaron en la iglesia de Dolores Hidalgo, fueron : ¡Viva la independencia!, ¡Viva la Virgen de Guadalupe, ¡Muera el mal gobierno!
Fue así como, al mando de 300 hombres desorganizados y mal armados avanzaron hasta llegar a Celaya. Había pocos recursos pero una firme convicción: luchar por conseguir la independencia de los españoles; Independencia viene del latín “independere”, que significa “no estar bajo la voluntad de otros” y eso era lo que los criollos, mestizos y los indios ya no querían.
En esa época los ideales eran justicia, libertad e igualdad, derechos que hoy consideramos básicos en cualquier sociedad del planeta, sin embargo que existan no significa que los respetemos, México es un país de desigualdades, donde el rico explota al pobre, y por si fuera poco, le molesta que el gobierno los apoye, donde las empresas ofrecen empleos mal pagados, y además pueden evadir impuestos, donde no se brindan las mismas oportunidades a todos y discriminamos de mexicano a mexicano; de libertad ni hablamos, las mujeres no somos libres ni de salir a la calle porque o te violan o te matan.
¿Expresarte en contra del gobierno? ¡Ni pensarlo, eso implica un riesgo!, un país justo mucho menos somos, justicia significa darle a cada quien lo que le corresponde, pero pues la persona que robó para comer está en la cárcel, mientras que el gobernante que saqueó a un estado completo está en la cámara de diputados, otro inyectó agua destilada a niños con cáncer, pero ya nadie se acuerda ni donde está, y a otro hasta le acaban de regresar los bienes que se presume compró con recursos del erario en Chihuahua, lo que nos hace entender que la justicia solo aplica para unos cuantos.
Nos hemos vuelto permisivos a no respetar las causas por las que lucharon hace más de 200 años. Es tiempo de retomar los ideales y comenzar a actuar contra el mal gobierno, la corrupción, la injusticia, la desigualdad, tenemos que ser empáticos con aquellos que quedaron en el rezago, a los que nadie respeta sus derechos, ni les brinda oportunidades, a los más desprotegidos, tal como lo hizo el cura Hidalgo.
Si no qué caso tiene gritar “¡Viva México!”, cuando lo que deberíamos gritar es:
¡Viva la libertad!, ¡Viva la justicia!, ¡Viva la democracia!, ¡Viva la igualdad!






