Sí, válido celebrar la independencia de 1810 y a nuestros héroes que nos dieron una patria libre y no sometida a la corona española.

Y lo celebramos como un movimiento genuino de las libertades y del rechazo al sometimiento. Pero ya en el terreno actual de las realidades, nada tenemos que celebrar.

Porque no se vale celebrar la dependencia de nuestro México en lo más importante: los alimentos.
Nada podemos celebrar si hemos fracasado en la producción de alimentos, a pesar de que somos un país rico en la naturaleza que no los provee. Y el fracaso tiene como responsables a todos los gobiernos que han pasado por la presidencia de la República. La gran mayoría del PRI, pero también el PAN, y ahora el presidente López Obrador.

Todos han saqueado el campo y se han aprovechado de la ignorancia de la mayoría de los campesinos, para explotarlos.
El resultado: Importamos frijol, maíz, trigo, frutas, verduras, carne y pollo, entre otros.

Hemos descuidado la producción alimentaria y eso se traduce en esta analogía. Usted depende de su vecino para desayunar, comer y cenar.

Y ahora, según el Instituto Mexicano de Competitividad, ocúpanos el lugar 37 de 40 países como los más fregados en las competencias en todos los sectores de la producción.

Y más, casi el último lugar en el combate a la pandemia del covid, en la cada vez más deteriorada economía y mayor seguridad. 

Sí, hoy celebramos a los héroes que nos dieron una patria libre, pero también hoy deberíamos entender que no somos dignos de vivir en una tierra tan noble y generosa como lo es nuestro país.

Viva la dependencia mexicana, que pena.