En la Facultad de Jurisprudencia se llevó a cabo el diálogo universitario: “Participación ciudadana, juventudes y proceso electoral local en Coahuila 2025- 2026”, un ejercicio de vinculación impulsado por el Instituto Nacional Electoral y la Universidad Autónoma de Coahuila. Fue una actividad valiosa, las y los estudiantes fueron los ponentes y las autoridades electorales fueron moderadores y público; un encuentro real entre ideas, experiencia, cultura y academia, para entender que la democracia se construye todos los días.

El diálogo tuvo como protagonistas a estudiantes de Jurisprudencia, Victoria Cantú, Arturo Pérez, Naibe Handal y Jaime Mendoza, fueron ponentes en un ejercicio de debate y reflexión sobre la participación ciudadana de las juventudes en el contexto electoral local. Su participación representó un acto de responsabilidad y valentía intelectual. Hablar en público, exponer ideas propias y someterlas al contraste con otras posturas, lo hicieron con madurez, seriedad y un notable compromiso.

Cada uno de ellos aportó una mirada distinta sobre un mismo fenómeno. Se habló de la importancia de la educación cívica, de la necesidad de reconstruir la confianza en las instituciones, del papel de la organización estudiantil como forma de incidencia social y de la participación como algo que va mucho más allá del acto de votar. En conjunto, el debate no buscó coincidencias forzadas, sino algo mucho más importante: pensamiento crítico.

Eso, en un país que necesita ciudadanía más informada y menos indiferente, tiene gran aporte y valor.

Merece destacarse el ambiente en el que se desarrolló el diálogo, se contó con la presencia de estudiantes de otras facultades de nuestra máxima casa de estudios, quienes participaron como público activo. Hubo atención e interés en los temas debatidos. Esa convivencia entre distintas disciplinas, enriquece este tipo de ejercicios. Cuando el derecho dialoga con otras áreas del conocimiento, la universidad se vuelve más completa, más crítica y más cercana a la realidad social.

Un aspecto valioso del encuentro, fue el cruce de miradas. Las y los estudiantes no hablaron en un vacío, lo hicieron frente a una comunidad que escucha, cuestiona y construye. Las ideas no se quedaron encerradas en el aula, circularon y crecieron. La dinámica permitió que el diálogo fluyera de manera natural; hubo momentos de desacuerdo respetuoso, de reflexión y de cuestionamientos que enriquecieron el contenido del debate. Eso es lo que debe buscar cualquier ejercicio universitario, no la comodidad de la unanimidad, sino la riqueza de la diversidad de ideas.

El contexto del proceso electoral local, dio un sentido relevante a la actividad. Hablar de participación ciudadana en este momento no es casualidad, es una invitación a entender que la democracia no empieza el día de la elección, sino en la formación de ciudadanía, en la información que se comparte y en los espacios donde se aprende a debatir sin imponer, a escuchar sin descalificar y a construir sin dividir.

Este tipo de experiencias dejan conocimiento y dejan huella. Esa huella se mide en la manera en que las y los estudiantes comienzan a entender su papel dentro de la sociedad. Cuando las juventudes se atreve a participar, a proponer y a debatir con respeto, están marcando una diferencia que trasciende el aula.

Como director de la Facultad de Jurisprudencia, estoy convencido que estos ejercicios fortalecen la vida académica y democrática. La universidad tiene la responsabilidad de formar profesionistas y personas capaces de pensar críticamente, de dialogar con respeto y de involucrarse activamente en su entorno. Porque no se trata solo de estar presente o de votar, participar es dejar huella.