A punto de llegar a sus 444 años de Nacimiento, nuestro Saltillo avanza en la modernidad, sin olvidar su pasado y hoy, a nivel nacional, destaca por su calidad de vida.
Pero, de seguro, las mediciones topan, al abordar la deuda añeja que no han cumplido ninguna de las autoridades municipales del PRI y del PAN que han caído en el chantaje de los concesionarios del transporte público.
Esos que tuvieron y aún tienen acaparadas las concesiones, para dar uno de los peores servicios de transporte público y de taxis.
Vaya a la ciudad que quiera y, pronto, podrá compararla con la nuestra. Le apuesto que la extrañará más rápido de lo que se imagina, porque, desde su gente y su clima, Saltillo es maravilloso.
Pero no se le ocurra subirse a un camión o a un taxi, porque “ya valió madre”, progenitora.
Rápido se dará cuenta que tenemos el peor sistema del transporte público. Camiones destartalados, taxis viejos y sucios. Choferes, en su gran mayoría, descuidados en su aspecto personal y groseros.
Peor aún, los concesionarios que les pagan mal y los explotan en lo laboral.
Y ahora resulta que los taxistas no quieren competir con quienes trabajan por aplicación y todavía los “apapachan”. Aquí y en China, los taxis y, pronto, el transporte, se movilizarán por redes sociales.
Sin embargo, aquí, todos hacen lo que quieren, como subir tarifas y prometer mejor servicio y nunca cumplir.
Subirse a un camión o a un taxi amarillo es un suplicio que se paga caro y se usa por necesidad.
Las autoridades municipales han evadido su responsabilidad social y nos han fallado, todos.
Somos rehenes del “mugrero” de transporte público y, al mismo tiempo, de todos los alcaldes que no han cumplido, pero se acomodan al clásico francés : dejar hacer, dejar pasar.







