En el 2016 llegó a las pantallas la primera adaptación del equipo de supervillanos de DC. En esa ocasión, de la mano de David Ayer (Corazones de Acero), tuvimos la oportunidad de ver al equipo encabezado por Deadshot, acompañado por Harley Queen, Boomerang y Diablo, tratando de salir con vida de la misión que les dio Amanda Waller para reducir su condena. 

Más que una película, la primera aproximación del Escuadrón Suicida en el cine se asemeja mucho más a un video musical estirado por casi dos horas que una experiencia cinematográfica. Pinceladas de acción por un lado y apariciones de personajes como Batman o Flash en otro extremo, pero nada concreto que logre conectar al espectador con la trama. Nada, excepto Harley Queen. 

5 años más tarde, y a sabiendas del error que Warner cometió al meter las manos para controlar la producción de la adaptación de David, el director de Guardianes de la Galaxia, James Gunn, trata de reparar el daño con una propuesta mucho más violenta y sin tantos rodeos.

La habilidad de Gunn para reunir personajes y darles un tratamiento justo, con aíre necesario y bien llevado, no se cuestiona. Mucho menos la estilización de la violencia. Los problemas empiezan cuando, en lugar de centrarnos en un solo conflicto, nos encontramos con 4 villanos con un arco narrativo similar que no termina de cerrar.

La fotografía a cargo de Henry Braham cumple, no es espectacular, pero está dentro del trabajo que ha mostrado en Crush o Maléfica. La manera de mantener la temporalidad y enfocarnos en las situaciones recuerda a momentos KickAss, además de ser entretenida resuelve de manera correcta los saltos temporales que la cinta maneja, que no necesariamente resultan complicados.

Pasando el tercer acto la película cae en una espiral de finales no acabados, hasta que logra cerrar de manera puntual el conflicto principal. Lamentablemente para este momento, si no lograste entrar en la convención de la cinta, parece que dura más de lo que debería.

Las actuaciones de Idris Elba, Margot Robie y John Cena son fuertes y concisas. Cada personaje tiene su momento sin la necesidad de detenerse a contar una larga historia de origen. Afortunadamente ya conocemos a algunos personajes presentados en la precuela del 2016, mismos que sirven como vehículo para adentrarnos en esta nueva aventura.

La cinta roza en el pecado de contar con demasiadas canciones para adornar los momentos épicos, pero sale bien librada al no darle el peso completo al soundtrack ya que en realidad sirve como un acompañamiento.

El guion del mismo James Gunn funciona, a pesar de los baches, las caídas, los parches y el exceso de villanos, funciona. Es mucho mejor que su antecesora con un tono mucho más crudo, que además deja de tomarse tan en serio y lleva al ridículo las situaciones desde el comienzo, marcando una pauta que puede conectar mucho más rápido con el espectador.

The Suicide Squad, al final, es como conseguir una pareja nueva que se parece a tu ex; solo que tiene más cosas que te gustan y te da lo que buscas. Sabes que tampoco va a funcionar, pero te la pasas mejor que con el antecesor y te queda un sabor de boca mucho más agradable.

Palomera, con mucha forma y poco fondo. Si lo que buscas es un entretenimiento palomero esta cinta es para ti. Si las películas de superhéroes no sol lo tuyo, tal vez sea buena idea que la dejes pasar de largo.

Calificación. 7.0