Estados Unidos.- En una decisión reciente, el gobierno de Estados Unidos emitió un decreto ejecutivo para blindar los activos venezolanos depositados en entidades financieras del país norteamericano, con énfasis en los ingresos derivados del petróleo. La orden, firmada el viernes pasado bajo un estado de emergencia nacional, tiene como propósito evitar que esos recursos sean objeto de embargos, procesos judiciales o reclamos de acreedores privados mientras se mantengan en cuentas del Departamento del Tesoro.

La medida se dio en un contexto de intensas gestiones en Washington con representantes de grandes empresas del sector energético, a quienes se les animó a considerar inversiones en la industria petrolera venezolana tras años de distanciamiento y conflictos por expropiaciones pasadas. Dos de esas compañías, que abandonaron Venezuela hace casi dos décadas tras nacionalizaciones de sus activos, han mantenido reclamos millonarios por deudas pendientes, aunque su disposición a volver ha sido cautelosa debido a la falta de reformas en las estructuras comerciales y legales del país sudamericano.

El decreto llega en un momento de alta tensión entre Washington y Caracas, marcado por recientes operaciones militares en territorio venezolano y el prolongado impacto de sanciones. Venezuela, con una parte significativa de las reservas petroleras mundiales, fue en el pasado un proveedor clave de crudo para Estados Unidos, y el resguardo de esos ingresos ahora se presenta como un instrumento para sostener objetivos más amplios de política exterior y estabilidad económica en la región.