Este fin de semana se registró un repunte importante en la cantidad de contagios de covid-19 en la capital del Estado; 164 el sábado, 89 el domingo y 41 este lunes. De los 2766 casos activos que existen en Coahuila, 1059 corresponden a Saltillo, casi un 40 por ciento.
¿Qué podemos hacer? Es tarea de las autoridades, de la sociedad, de nuestro ámbito laboral, de nuestra prudencia. Sólo el sábado se registraron 21 muertes, 10 de ellas en Saltillo.
El mismo sábado y por supuesto el domingo, se registró la visita de cientos de ciudadanos a la Gran Plaza. Familias enteras paseando; algunos grandes, otros chiquitos, algunos con cubrebocas, otros sin él. Algunos vacunados y otros esperando todavía su dosis.
Y esperando nos quedamos también, quienes pensamos que los llamados vigilantes de la salud, o protección civil o los mismos policías que daban sus rondines por la plaza en mención, hicieran algo. Mientras parecía feria de fiesta patronal, nos tocó ver cómo no daban ni el mínimo atisbo por querer parar ese desorden.
Las autoridades han dicho que no van a retroceder. Afortunados quienes todavía podemos parar, ajustar las velas y continuar navegando, porque por lo menos este fin de semana 11 barcos terminaron su viaje.
El debate de los últimos días ha sido si deben o no regresar a clases los menores… Como si ahí estuviera escondido el mentado bicho entre los libros… y no entre los antros, bares y cantinas que visitan sus papás cada fin de semana o entre el chófer que no usa el cubrebocas y las personas que evidentemente no pueden guardar la sana distancia en el transporte público que va a reventar y que los llevará a la escuela.
La neta que conveniente que todo se centre en el regreso a clases para no prestar atención a todas las áreas en donde estamos fallando y donde es más probable, ojalá no, que se cuele el virus.
Hace algunas horas se prometió que si aumenta la ocupación hospitalaria volverán las medidas restrictivas. Medidas que van a afectar a unos cuantos. Medidas que pueden salvarle la vida a otros más.







