Irán.- En un anuncio que ha sacudido las estructuras de poder en Oriente Medio, el Gobierno de Irán confirmó este miércoles el asesinato de Esmail Khatib, ministro de Inteligencia y una de las figuras más influyentes en el aparato de seguridad de la República Islámica. La operación, reivindicada por Israel, marca el punto más crítico de la guerra actual, al alcanzar el núcleo sensible del espionaje y la toma de decisiones estratégicas iraníes.

El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, calificó la eliminación de Khatib como una «acción necesaria» para neutralizar a quien consideraban el principal arquitecto de la ofensiva iraní contra objetivos occidentales.

Esmail Khatib no era un funcionario común; desde su llegada al cargo en 2021, se consolidó como el hombre de confianza del liderazgo religioso. Sus vínculos directos con la familia del fallecido Líder Supremo le otorgaban un blindaje político único.

La relevancia de Khatib trascendía las fronteras iraníes. El Departamento de Estado de Estados Unidos lo mantenía en su lista de los más buscados, ofreciendo una recompensa de 10 millones de dólares por información que condujera a su captura o la de otros altos mandos, incluido el nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei.

Esta recompensa subrayaba la peligrosidad que Washington atribuía a las actividades internacionales de Khatib, vinculadas al patrocinio de grupos insurgentes y ataques cibernéticos a gran escala.