Incongruencias de la 4T.
La autoproclamada “Cuarta Transformación” parece cada día más atrapada en su propio laberinto de contradicciones. Lo que comenzó con discursos de austeridad, honestidad y trabajo por el pueblo, hoy se ha convertido en una serie interminable de capítulos que exhiben el doble discurso de sus protagonistas.
Está, por ejemplo, la historia de la “austeridad republicana” de Fernández Noroña, quien presume su casa valuada en más de 12 millones de pesos, un refugio que dista mucho del estilo de vida que predica frente a las cámaras. También está el relato del “trabajo arduo” de Andy López Beltrán, quien decidió tomarse unas “vacaciones merecidas” de un mes, con un costo que equivale a cinco pensiones del bienestar por día. Un verdadero ejemplo de empatía social.
No se queda atrás la saga de las “buenas amistades”: Adán Augusto López y Ricardo Mejía Berdeja, ambos señalados por sus vínculos con el cártel de La Barredora, un grupo que, según diversas investigaciones, operaba bajo la sombra de funcionarios de la 4T. Mientras tanto, el discurso oficial sigue repitiendo que “ya no hay corrupción”.
Y ahora llega el nuevo episodio: Tony el “honesto”, reclamando desde la tribuna porque la nueva licitación de carbón benefició a 15 empresas y no solo a la suya. El reclamo de quien se creyó con derecho exclusivo a los contratos públicos.







